Fomentar el trabajo en equipo, mejorar la comunicación interna y reforzar el sentido de pertenencia. Ese fue el punto de partida del proyecto de mejora continua en Industrias Lácteas de Granada, parte del Grupo Lactalis. Su responsable, Lara Isabel Antequera, nos explica cómo lo han hecho evolucionar hasta convertirlo en un sistema robusto
Una transformación con vocación interna
Industria Láctea de Granada forma parte del Grupo Lactalis, el mayor grupo lácteo a nivel mundial. Desde su planta en Granada, elaboran productos como leche adaptada para distintas etapas de la vida, batidos, bebidas frescas o incluso horchata. Pero más allá de la producción, había una inquietud clara: mejorar la cultura de trabajo, reforzar la comunicación y generar mayor cohesión entre las personas.
Fue esa motivación la que encendió la chispa de la mejora continua. Tal como cuenta Lara Isabel Antequera, la implantación arrancó de forma muy autodidacta. Diseñaron sus propios paneles visuales, adaptados a su manera de trabajar, y comenzaron a aplicar rutinas y herramientas que encajaran con su día a día.
Del impulso interno al sistema consolidado
El recorrido ha sido progresivo. Lo que comenzó como una iniciativa “casera” fue ganando solidez con el tiempo. Poco a poco, se fueron integrando herramientas clave como las reuniones diarias (PO5), las revisiones semanales (PO15) o el sistema de ideas de mejora, que marcó un antes y un después en cuanto a implicación del personal.
Este último punto, según destaca Lara, supuso un cambio muy visible: los trabajadores se sintieron escuchados, comenzaron a proponer mejoras con impacto y el sistema dejó de ser solo una metodología para convertirse en una herramienta de participación real.
La colaboración con SGS PRODUCTIVITY
El salto cualitativo vino cuando, gracias a la recomendación de otra fábrica del grupo (Lactalis Villarrobledo), decidieron contar con el acompañamiento de SGS PRODUCTIVITY. El equipo de Villarrobledo ya llevaba años trabajando con SGS PRODUCTIVITY y compartió su experiencia positiva, lo que motivó a Industrias Lácteas de Granada a dar ese paso.
Desde entonces, han podido profesionalizar aún más su sistema, enriquecer las dinámicas ya existentes y consolidar una cultura de mejora continua que parte de las personas y se traduce en resultados visibles en el día a día.
Una evolución que mira hacia el futuro
Hoy, el sistema de mejora continua forma parte de la identidad operativa de la planta. No nació como un proyecto impuesto, sino como una iniciativa con sentido para las personas. Y eso se nota en los resultados: mejor comunicación, más compromiso, más propuestas, y una forma distinta de trabajar que se adapta mejor a los retos del día a día.
El caso de Industrias Lácteas de Granada demuestra que no hay una única forma de empezar. Lo importante es tener claro el objetivo: mejorar no solo los procesos, sino también la manera en que se implican las personas.
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