La logística es una actividad crítica en una empresa de distribución. En el caso de Consum, esta realidad se multiplica por la magnitud de su operación: más de 6 millones de palets gestionados al año y más de 2.500 personas trabajando en sus plataformas logísticas. Desde la dirección de logística lo tenían claro: para garantizar la excelencia en el servicio a tienda y, al mismo tiempo, mejorar la satisfacción de las personas, era necesario evolucionar su sistema de mejora continua hacia un modelo más estructurado, ágil y orientado a procesos.
El reto: crecer en eficiencia sin perder foco en las personas
Consum llevaba años trabajando la mejora continua en sus plataformas. Sin embargo, el propio crecimiento de la organización y la complejidad operativa hicieron evidente la necesidad de dar un paso más:
- Acelerar la mejora de los procesos logísticos
- Aumentar la robustez y estandarización operativa
- Mejorar la comunicación entre equipos y niveles
- Reforzar la implicación y el bienestar de las personas
El objetivo no era solo mejorar resultados, sino hacerlo de forma sostenible y compartida.
El punto de inflexión: un diagnóstico y una metodología clara
Tras analizar en detalle el funcionamiento de sus plataformas, Consum realizó un diagnóstico que puso de manifiesto la necesidad de evolucionar su sistema de mejora continua hacia un modelo más estructurado y enfocado a procesos. El objetivo era claro: acelerar la mejora operativa sin perder la esencia participativa que ya formaba parte de su cultura.
A partir de este análisis, la organización decidió implantar la metodología Lean en sus plataformas logísticas de alimentación y frescos, comenzando por el área de preparación y extendiéndola progresivamente al resto de áreas. La implantación se diseñó como un proceso ordenado, con una hoja de ruta clara y compartida por toda la organización.
Uno de los pilares clave fue la formación. El proyecto arrancó implicando a todos los niveles, desde la dirección de las plataformas hasta los mandos intermedios y el personal operativo, con el objetivo de que todas las personas entendieran las bases de la mejora continua y su papel dentro del sistema.
Paralelamente, se trabajó en el diseño del sistema de gestión diaria: se revisó la estructura organizativa, se definieron los grupos autónomos de trabajo (GAPs) y se establecieron reuniones estandarizadas que permitieran ordenar la comunicación y dar coherencia a la toma de decisiones en el día a día.
La mejora continua en acción: datos, personas y decisiones diarias
Una de las claves del modelo implantado es que la mejora continua forma parte del día a día de los equipos. A través de los grupos autónomos de trabajo, las personas participan activamente en la gestión de sus procesos y en el análisis de los indicadores que ellas mismas alimentan.
Cada jornada comienza con la reunión Top 5, un espacio breve y estructurado en el que se revisan los resultados, se detectan desviaciones y se plantean acciones de mejora. Esta dinámica ha permitido acortar significativamente los tiempos de reacción ante los problemas y ha dotado a los equipos de una mayor autonomía en la toma de decisiones.
La sensación compartida es clara: las personas se sienten escuchadas, implicadas y protagonistas de la mejora. La comunicación es más directa, más transparente y más cercana, tanto dentro de los equipos como con las áreas de soporte.
Talleres Kaizen y estandarización: mejorar hoy y sostener mañana
La implantación del sistema Lean se apoya también en talleres Kaizen, en los que participan personas de diferentes áreas y niveles de la organización. Estos espacios permiten analizar los procesos en profundidad, definir claramente los problemas y consensuar nuevas formas de trabajar.
El objetivo no es solo resolver incidencias puntuales, sino redefinir los estándares de los procesos y asegurar que las mejoras se consoliden. Gracias a esta forma de trabajar, la gestión de un colectivo tan amplio como el de las plataformas logísticas se ha vuelto más ágil, más precisa y mucho mejor coordinada.
La mejora de la comunicación ascendente, descendente y horizontal ha tenido un impacto directo en la velocidad con la que se ejecutan las acciones de mejora, reforzando la eficacia del sistema en su conjunto.
Resultados: impacto en la operación y en las personas
La implantación del modelo Lean ha generado mejoras claras en la eficiencia operativa y en los resultados logísticos. Los procesos son ahora más robustos, la gestión es más ágil y la resolución de problemas es más rápida y estructurada.
Sin embargo, desde Consum destacan especialmente el impacto positivo en las personas. La implicación de los equipos ha aumentado, el nivel de motivación es mayor y el bienestar en los centros de trabajo se ha visto reforzado. La mejora continua ya no es percibida como una iniciativa puntual, sino como una forma natural de trabajar.
Mirando al futuro: un sistema cada vez más sostenible
Para Consum, implantar Lean no ha sido un punto final, sino un nuevo punto de partida. Una vez consolidado el sistema en sus plataformas logísticas, la organización ya trabaja en los siguientes retos: avanzar en la digitalización del sistema de gestión, seguir formando a la cadena de mando, certificar externamente el modelo Lean y extenderlo a nuevas áreas de la logística.
El objetivo es claro: seguir evolucionando el sistema para que sea cada vez más sólido, más eficiente y plenamente sostenible en el tiempo.
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