Consolidar el relevo generacional y profesionalizar una empresa familiar sin perder su esencia. Ese fue el reto que asumió Quesería La Antigua. Su CEO, Sara Fregeneda, nos cuenta cómo el sistema Lean les ha permitido crecer con orden, implicar a las personas y transformar su forma de trabajar, con el acompañamiento de SGS PRODUCTIVITY.
Un nuevo paso para una empresa con raíces
Quesería La Antigua lleva más de dos décadas transformando la leche de oveja en productos de calidad que hoy se exportan a más de 10 países de Europa. Lo hacen desde Fuentesaúco (Zamora), concentrando en cada pieza el saber hacer de sus pastores y ganaderos.
Con la entrada de la segunda generación al frente —Sara y su hermana, junto a los hijos del socio fundador— surgió la necesidad de dar un salto: profesionalizar la gestión sin perder el alma de la empresa. Fue en ese contexto donde vieron en el sistema Lean una oportunidad para estructurar su crecimiento, mejorar procesos y reforzar la implicación del equipo.
Del piloto a una cultura de mejora
La implantación del sistema Lean comenzó en dos áreas clave de la planta: envasado y expedición. Querían ver resultados rápidos y tangibles, y lo consiguieron. Esa primera experiencia fue tan positiva que decidieron extender el modelo a toda la planta de producción, al área administrativa y, más recientemente, también al nivel estratégico de la compañía.
Uno de los principales logros ha sido conseguir la implicación real del equipo. Aunque algunos departamentos aún no han iniciado la implantación formal, como los de marketing o comercial, el enfoque Lean ya empieza a permear en la forma de pensar de toda la organización. “Es como una lluvia fina que va calando”, explica Sara.
Personas que se sienten escuchadas
Uno de los mayores impactos del sistema ha sido en lo humano. El equipo ha entendido que medir sirve para mejorar, y eso ha generado una dinámica de automejora, orgullo y compromiso. Se “pican” por alcanzar mejores resultados y saben que sus ideas son tenidas en cuenta.
Más del 90% de las propuestas de mejora que surgen en planta se analizan y se implementan cuando aportan valor. Esa escucha activa ha generado un sentimiento de corresponsabilidad que ha fortalecido la cultura interna. “Es lo que más nos gusta”, señala Sara. No se trata solo de optimizar procesos, sino de desarrollar personas.
Liderazgo con propósito
Además de las acciones operativas, la formación en liderazgo para mandos intermedios y comité de dirección ha sido otro pilar del cambio. No solo ha servido para reforzar habilidades, sino también para preparar al equipo para tomar decisiones en un entorno que evoluciona rápidamente. Este cambio de mentalidad es clave para sostener la transformación en el tiempo.
La decisión de trabajar con SGS PRODUCTIVITY vino de la recomendación de otra empresa del sector agroalimentario que ya había vivido una experiencia positiva. Tras comparar opciones, valoraron especialmente la cercanía, el enfoque práctico y la confianza que les transmitió el equipo desde el primer momento.
“Queríamos implantar Lean desde hacía tiempo y, a la vista de los resultados, acertamos completamente”, concluye Sara.
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