Fushima apuesta por el Lean para ser más competitiva en un mercado cada vez más exigente. Su director de operaciones, Eduardo Salcines, nos cuenta cómo el Lean ha transformado su forma de pensar y de tomar decisiones, con resultados visibles en la eficiencia y la cultura interna. En esta entrevista, Eduardo Salcines comparte cómo ha sido ese camino hacia la mejora continua, cómo se vive el Lean en su día a día y qué papel ha jugado SGS PRODUCTIVITY como socio en esa transformación.
El reto: adaptarse ante lo cambiante
Desde 1945, Fushima fabrica productos de higiene bucodental como cepillos, pastas dentales y enjuagues. Con una fuerte identidad familiar, la compañía ha estado siempre presente en los hogares cuidando la salud de sus clientes. Sin embargo, los cambios del mercado y las presiones del entorno, especialmente tras la pandemia y la volatilidad de las materias primas, les llevaron a dar un paso adelante.
La decisión de iniciar el camino Lean en Fushima no fue impulsiva. Fue el resultado de una necesidad evidente: ser más ágiles, más eficientes y más competitivos para poder mantenerse en un mercado donde la exigencia es cada vez mayor. Como explica Eduardo Salcines, “o mejoras o desapareces”. Esa frase resume la urgencia con la que se enfrentaron al reto. La mejora continua no era una opción, era una cuestión de supervivencia.
Lo interesante es que, pese al escepticismo inicial, el equipo pronto vio que había mucho más detrás del Lean que una simple metodología de eficiencia. Lo que comenzó como una prueba piloto, se convirtió en una auténtica palanca de transformación para la organización.
Estrategias de transformación
La implementación del Lean en Fushima comenzó con un proyecto piloto. A partir de ahí, y viendo los resultados tangibles que se empezaban a obtener, la empresa se lanzó a consolidar esa apuesta. Desde 2022, han llevado a cabo ya seis proyectos de mejora continua, aplicando los principios del sistema Lean adaptados a su realidad.
Uno de los aspectos más valorados por el equipo ha sido la capacidad de tomar decisiones basadas en información clara y precisa. La implantación de indicadores concretos ha permitido ver rápidamente qué está funcionando y qué no, eliminando suposiciones y acelerando la respuesta operativa. Esa visibilidad ha sido clave para ganar en eficacia y seguridad en la toma de decisiones.
Pero más allá de los números, lo más transformador ha sido el cambio cultural. En palabras de Salcines, “ahora todo se mira desde una pregunta clave: ¿esto aporta valor o no? Y si no lo aporta, hay que eliminarlo”. Esta forma de pensar ha calado en toda la organización y ha modificado profundamente la manera en que trabajan. La mejora continua ya no es un proyecto; es parte de su día a día.
Resultados visibles y cultura de mejora
Uno de los grandes logros del proceso ha sido precisamente ese cambio de mentalidad. El Lean no solo ha aportado mejoras operativas o productivas; ha contribuido a construir una nueva forma de trabajar, más enfocada, más colaborativa y más exigente con lo que realmente importa. La cultura de mejora ha sustituido a la inercia.
La empresa ha ganado en agilidad, en capacidad de análisis y en claridad estratégica. Cada decisión se toma con una visión más amplia y más conectada con los objetivos generales del negocio. Y lo mejor es que el impulso no se ha detenido. Fushima sigue avanzando con nuevos proyectos y con la convicción de que este camino tiene un recorrido largo y lleno de oportunidades.
La diferencia de trabajar con SGS PRODUCTIVITY
En este proceso, la elección del socio ha sido determinante. Eduardo Salcines destaca especialmente el enfoque práctico de SGS PRODUCTIVITY. Frente a otros modelos más teóricos o de “consultoría de despacho”.
Lejos de limitarse a recomendar, el equipo de SGS PRODUCTIVITY trabaja sobre el terreno, codo con codo con las personas de la empresa. Esa cercanía, ese compromiso y esa orientación a resultados han sido claves para que los proyectos no solo se planifiquen, sino que se implanten con éxito y se mantengan en el tiempo.
Lecciones que otras empresas pueden aprender
El camino recorrido ha confirmado algo fundamental: implementar Lean no es un fin en sí mismo, sino un medio para seguir siendo competitivos en un entorno cada vez más complejo. Fushima ha demostrado que una empresa con tradición puede transformarse sin perder su esencia. Que la innovación no está reñida con la cercanía ni con los valores familiares.
Hoy, la mejora continua forma parte de su identidad. Y en ese viaje, la colaboración con SGS PRODUCTIVITY ha sido un factor determinante. No como proveedor, sino como socio de transformación